¿Que es el TDAH?

El trastorno por déficit de atención con o sin hiperactividad (TDAH), es un trastorno crónico de origen neurobiológico que se inicia en la infancia y se caracteriza por dificultades para mantener la atención, hiperactividad o exceso de movimiento e impulsividad o dificultades en el control de los impulsos.

martes, 11 de febrero de 2014

Descripción clínica del TDAH


image_item_final_2.jpgEl TDAH o Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad es un trastorno neurobiológico de carácter crónico, sintomáticamente evolutivo y de probable transmisión genética que afecta entre un 5% y un 10% de la población infantil, llegando incluso a la edad adulta en un 60% de los casos. Está caracterizado por una dificultad de mantener la atención voluntaria frente a actividades, tanto académicas como cotidianas y unida a la falta de control de impulsos.

La sintomatología puede manifestarse de forma diferente según la edad del niño y se debe desarrollar en dos ó más ambientes como en casa y en el colegio.
Segun el Dr. César Soutullo Esperón, especialista en Psiquiatría y Consultor Clínico en el Departamento de Psiquiatría y Psicología Médica de la Clínica Universitaria de Navarra, el DSM-IV define tres subtipos de TDAH:
1) tipo combinado (cumple criterios de inatención y además criterios de hiperactividad-impulsividad), 2) tipo predominantemente inatento, y 3) tipo predominantemente hiperactivo-impulsivo.
El tipo combinado es el que más se parece a las descripciones clásicas del niño hiperactivo. En niños el tipo combinado es el más frecuente (80%) y luego el tipo inatento (17%). En niñas también el tipo combinado es más frecuente, aunque menos que en niños (60%), y el tipo inatento es más frecuente que en niños (30%). Las niñas son menos frecuentemente enviadas al médico para que las evalúe porque al ser menos hiperactivas crean menos problemas de manejo y de conducta en casa y en el colegio, por ello hay que estar atentos a los síntomas en las niñas. A continuación se revisan los criterios diagnósticos (DSM-IV) del TDAH.

Las características clínicas centrales del TDAH son :

1. Actividad excesiva e inapropiada sin relación a la tarea. Es una actividad molesta, sin objetivo, y fuera de su asiento, que dificulta el trabajo del niño y de otros niños en el colegio e interrumpe al profesor/a. El niño enreda mucho, es ruidoso y habla en exceso, produciendo consecuencias sociales negativas. Con el desarrollo del niño tiende a disminuir, pero queda una intranquilidad interna. Éste síntoma responde bien a medicación estimulante.

2. Poca atención mantenida. Esto produce un trabajo escolar pobre y un mal rendimiento escolar y en los juegos (produciendo impopularidad con otros niños). La atención es variable y depende de la motivación, es peor para tareas aburridas, pero también está por debajo de lo normal en juegos. El niño se distrae fácilmente por estímulos irrelevantes. También responde a medicación estimulante.

3. Dificultad para inhibir impulsos. Dificultad para retrasar la respuesta a una señal. Es el síntoma más duradero, y puede durar hasta la edad adulta, con rendimientos académicos y sociales por debajo de su potencial debido a acciones y decisiones impulsivas. En el niño se traduce en no esperar su turno, interrumpir a otros, responder sin pensar, y tener mayor propensión a accidentes, heridas, etc. Éste síntoma mejora con estimulantes.

4. Dificultad en llevarse bien. Suelen ser impopulares con los padres, hermanos y profesores. Tienen pocas amistades duraderas. Estos niños suelen meterse en líos y meter a otros en líos, y les es difícil ajustar su respuesta a la situación (por ejemplo: pasar de los juegos y bromas del recreo al trabajo de clase). Este síntoma también mejora con la medicación.
5. Bajo rendimiento escolar. Tienen problemas de aprendizaje por mala organización, mala memoria secuencial, déficit en actividades psicomotrices finas y gruesas, y habilidades cognitivas improductivas.

6. Baja autoestima. Debido a su impopularidad, a tener pocos amigos, a meterse siempre en problemas con padres, hermanos, profesores, y al mal rendimiento escolar, estos niños tienen una sensación crónica de fallar en todo y no hacer nada bien, a pesar de intentarlo.

7. Comorbilidad (tener otros problemas además del TDAH). Es la norma y no la excepción. Trastornos frecuentemente comórbidos con el TDAH son: trastorno oposicional-desafiante, trastorno de la conducta, trastornos de aprendizaje (verbal y no verbal), ansiedad y depresión.


Para hacer un diagnóstico no solamente se requiere la presencia de suficientes síntomas de forma persistente, sino que tienen que estar presentes en más de 1 ambiente de la vida del niño (casa, colegio, con amigos) y además crear problemas importantes. Los síntomas deben estar presentes por encima de lo normal para la edad del niño. Un niño con TDAH no detectado a tiempo puede tener considerables problemas académicos, de relación familiar, de relación social, de conducta en el colegio, y riesgo elevado de abuso de sustancias. En niños correctamente diagnosticados y tratados, se pueden prevenir y reconducir las complicaciones. Entre un 40 a un 60% de los niños con TDAH seguirán teniendo síntomas en la edad adulta

Fuente: FUNDACIÓN CADAH
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domingo, 9 de febrero de 2014

GUIA PARA PROFESORES



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Cómo mejorar la ortografía en niños con Hiperactividad utilizando el vocabulario ortográfico


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Trabajar el vocabulario  ortográfico
En el libro titulado, «La disortografía. Prevención y corrección»`, de la editorial CEPE (páginas de la 135 a la 146), el autor Rodríguez Jorrín presenta una lista de vocabulario básico ortográfico para primaria y secundaria. Si el niño domina la escritura de estas palabras básicas, dominará probablemente todo el vocabulario básico de los primeros cursos. Las faltas de ortografía desaparecerán aunque el niño no conozca todas las reglas ortográficas pues  a través de él aprende implícitamente dichas reglas.  El vocabulario básico está divido en tres niveles según sean más frecuentes o menos frecuentes. Por ejemplo, dentro de las palabras que se refieren al cuerpo humano, en el primer nivel encontramos «barriga» en el tercero «axila».


¿Cómo proceder a la hora de trabajar el vocabulario?

1. Explique al chico el modo en que el cerebro aprende cómo se escriben las palabras:
«Tú sabes que los mayores no cometemos muchas faltas, pero ¿sabes qué hacemos cuando no sabemos si una palabra se escribe, por ejemplo, con "b" o con "v" (sí, porque los mayores también dudamos a veces), pues simplemente escribimos la palabra con "b " y después con "v " y vemos cuál de las dos formas "nos suena más", cuál nos resulta más familiar. Es posible que si tú intentas hacerlo tengas las mismas dudas que antes "¿será con b o con v? a mí me parecen igual de bien".
¿Sabes por qué para los mayores este truco funciona?, simplemente porque llevamos tantos años leyendo que hemos grabado las palabras en el cerebro muchas veces. Cada vez que leemos o escribimos una palabra se queda grabada, así que cuando la vemos escrita bien y escrita mal, la que nos parece mejor es la que hemos visto correctamente escrita más veces. ¿Cómo puedes tener tú una base de datos de palabras correctas para no equivocarte? Puedes hacer dos cosas, leer muchísimo o entrenarte practicando con las palabras que no sabes. Leer mucho puede llevar demasiado tiempo y, además, algunos niños tienen poca memoria visual y no les sirve para mejorar las faltas, así que vamos a intentar el entrenamiento. Para empezar necesitamos saber qué palabras conoces y qué palabras no conoces, ¡no vamos a hacer dictados cogiendo palabras a lo loco!, se trata de ahorrar tiempo y energía. Trabajaremos duro, pero sin perder el tiempo escribiendo cosas que ya sabes.»

2. Después, dicte al chico las palabras del primer nivel a lo largo de varios días. Tenga el nivel que tenga el chico comience por el principio.

3. Ayúdele a corregir la lista mientras escribe las palabras. Señale también todas las palabras en las que el chico ha dudado (aunque finalmente las haya escrito bien).

4. Pídale al niño que cuente todas las palabras que ha escrito bien. Esta parte es muy importante porque a estas alturas estará desanimado por el número de faltas que cometió. Necesitará un refuerzo.

5. Confeccione una lista con todas las palabras que escribió mal.

6. Añada a esta lista las faltas que el chico cometió en todos los dictados que haya tenido durante el curso (si son demasiadas, divida la lista en listados más pequeños). Esta lista será la base de datos con la que trabajaremos: Faltas de la lista + Faltas de los dictados.
Hay niños que, a pesar de estar en un curso avanzado, parecen rendir como otros más pequeños por falta de control, porque se frustran con facilidad o, simplemente, porque no están acostumbrados a trabajar sentados ni un solo momento. Para estos niños la orientación por cursos del cuadro anterior sería un error. Comenzaremos por realizar un trabajo mínimo y, a medida que vayan entrando en el nuevo ritmo de trabajo, aumentaremos el tiempo y número de frases hasta llegar, finalmente, al número aconsejado para su curso y edad.

7. No nos dejaremos llevar por el entusiasmo del niño. Los niños hiperactivos se entusiasman y desilusionan en un suspiro. Es frecuente que cuando el niño ve que el trabajo es poco y puede realizarlo con facilidad, se entusiasme ante sus logros y desee hacer más de lo estipulado. En estos momentos podemos sentirnos tentados a reforzar su entusiasmo, y nuestro ego, con más trabajo. Sin embargo corremos el riesgo de quemar las naves los primeros días, al poco tiempo, pasada la novedad, el niño dejará de colaborar. Por el contrario, si le dejamos deseoso de continuar, el mensaje que recibe es « ¡chico, qué trabajador estás!» y el entusiasmo se prolonga mucho más tiempo. No hay prisa, a lo largo de un curso pueden aprenderse muchas palabras. No se trata de una carrera contra reloj.

8. Si en la lista hay palabras que pueden recordarse atendiendo a una regla ortográfica sencilla, se la enseñaremos al niño en el momento en que vaya a copiar una falta de ese tipo (es decir, cuando realmente esté motivado para ahorrarse tiempo aprendiendo una regla que le va a facilitar no tener que copiar esa palabra más veces).

9. No reevaluaremos al niño hasta que estemos convencidos de que domina la mayoría de las palabras que tenemos en la lista (la lista puede fraccionarse si son muchas). El único sentido de la evaluación es que el niño se anime al comprobar que avanza, si no ¿qué ganaríamos con evaluarlo?.

10. La evaluación se realizará un mes y medio o dos meses después de comenzar el trabajo, y se dictarán no sólo las palabras de la «lista negra», sino todas las palabras del primer nivel. Es importante que el niño vea que puede escribir una gran cantidad de palabras correctamente.

11. Si lo creemos oportuno y el profesor no lo ha hecho en clase, será útil repetir uno de los dictados en los que haya tenido más faltas. Lo haremos cuando estemos seguros de obtener un éxito. Un niño hiperactivo tiene que notar que avanza y que merece la pena trabajar un poco a diario.

12. No haremos nunca un comentario negativo respecto a las faltas de los dictados. Si el niño comete una falta que ya parecía tener superada, es porque falla su nivel automático y por lo tanto su ejecución correcta depende de la capacidad de mantener la atención con eficacia. En estos casos, practicaremos más.

13. Celebraremos el paso de un nivel a otro. Por parte de los padres, se podía plantear, como ejemplo: ¿Por qué no realizamos alguna actividad para celebrarlo?.


BIBLIOGRAFIA
Orjales Villar, I. (2011). Déficit de atención con hiperactividad. Manual para padres y educadores. Edit. CEPE
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Juegos para mejorar las faltas de ortografía en niños con hiperactividad


Los niños con hiperactividad suelen mostrar mayor número de errores ortográficos que sus compañeros; esto se debe principalmente a la combinación de dos factores: les cuesta memorizar las normas ortográficas, y una vez memorizadas, por su dificultad atencional, cometen errores a la hora de automatizarlas (a la hora de aplicar una norma que conoce). Esto demuestra que no por la repetición o práctica reiterada de las normas se consigue forzosamente el éxito. Es por ello que debemos motivarles con diferentes juegos que incluyan diferentes estrategias útiles para superar esta dificultad. Algunas de ellas son:


Cuentos de ortografía

Los cuentos de Mª Valenzuela Góngora están destinados al desarrollo de las reglas ortográficas que se imparten en los primeros cursos de primaria (de 1º a 3º). El cuento es un medio que le es familiar al niño, por lo que los padres/profesores (para niños a partir de 3 años que no saben leer) o el propio niño (de hasta 6-7 años que sepa leer) pueden hace uso de este recurso para que, a través de personajes como por ejemplo, brujas, dragones, ogros, gnomos, magos, y las situaciones que con ellos se crean, aprendan la ortografía de forma amena y divertida, siéndole mucho más fácil de asimilar y aprender. Así mismo las tres últimas páginas de cada cuento están dedicadas a actividades simples de comprensión lectora. Al comienzo de 1º de Primaria la ortografía les supone al alumnado una enorme dificultad durante el proceso de aprendizaje lecto-escritor unido al esfuerzo que les supone el concentrar su atención.  La metodología utilizada en el aula (la letra fija en el papel o en la pizarra difícilmente les servirá de ayuda). Es por ello que hacer uso de este recurso presente en la vida del niño, tanto fuera como dentro del aula y adecuado a su edad es un vehículo de aprendizaje demostrado. A través de ellos, las reglas ortográficas tienen una explicación lógica, coherente y entendible. Por experiencia sabemos que los conocimientos que se entienden se recordarán y se aplicarán sin problemas.
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El dominó ortográfico
Se trata de un dominó de la editorial yalde para niños de 5 a 12 años, constituido por 36 cartas, cada una con dos dibujos que permite el enlace entre vocablos de igual dificultad: b,v,g,j,h,x,ll,y por la letra dudosa. Este método ideovisual apoya el aprendizaje de la ortografía en dibujos, donde deben utilizar la memoria visual. Estos "orto-dibujos" son imágenes que llevan en su diseño la letra o letras ortográficamente difíciles, como se ve en este ejemplo:
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La palabra a aprender aparece escrita sobre el dibujo, que advierte cómo debe escribirse correctamente. Así, la vaca con los cuernos indica que se escribe con v, y el jinete lleva clara la j en su lanza y la gamba retorcida forma una b. Dada la fuerza y persistencia de las imágenes visuales, este tipo de refuerzo ortográfico supera a cualquier otro. El dibujo facilita asimismo la comprensión de los significados y hace muy atractivos los libros. Cada vocablo que se ajusta a una regla lleva el número correspondiente que permite consultar dicha norma fácilmente. De esta manera se remite a la regla a partir de la palabra y no se exige su aprendizaje memorístico. Ej.  Balcón,1, compás, 2, bárbaros, 3, etc.
Así mismo, la atención selectiva sobre esas letras ayuda a la fijación de las grafías correctas. Al cabo de cuatro o cinco partidas se han grabado correctamente más del 75% de los vocablos. El Dominó permite otras muchas aplicaciones pedagógicas de gran utilidad: Formar grupos léxicos, campos semánticos, inventar cuentos, oposición de contrarios, etc.

  
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Juego de memoria ortográfica ideo-visual

Se trata de un juego de la editorial yalde que consta de 144 tarjetas formando parejas, una con dibujo y palabra, y otra  con dibujo y sin palabra. Este material ayuda de modo muy eficaz a retener la ortografía de cada palabra, ya que obliga a poner atención en el dibujo acompañado de la palabra y, separadamente, en sus letras dudosas, con lo que se enfoca la atención sobre esas letras. Reglamento:
  1. Se ponen boca arriba las palabras con dibujo y al lado sus letras dudosas. Se pide que los observen con atención. Aclarar los dibujos en los que puedan tener alguna dificultad de comprensión.
  2. Se colocan ahora boca abajo  esos dibujos y sus letras.
  3. Cada chico levanta dos dibujos. Si forman pareja, dibujo con palabra dudosa, y dibujo sin palabra puede seguir levantando.
  4. Gana el que, al haberse levantado todas las tarjetas, ha conseguido reunir el mayor número de éstas.
  5. Número de jugadores con cada bloque: 2 a 6.
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Juego para mejorar las faltas ortográficas: "Los Cazafaltas"

"Los Cazafaltas" es un libro-juego de la editorial Espasa basado en detectives que consiste en atrapar a los sospechosos siguiendo las pistas que van dejando en forma de faltas ortográficas que deberán ser resueltas, una manera de aprender reglas de ortografía divirtiéndose.  Es muy importante motivar a los niños y reforzarles por los logros alcanzados. En este juego, la ciudad está llena de delincuentes ortográficos (El matahaches, El Tragatildes, Pepa la Comecomas, las peligrosas hermanas Minusculina y Mayusculona...). Los detectives cazafaltas (jugadores) deben atraparlos. Para ello cuentan con diversos expedientes policiales que les ayudarán a llegar a sus guaridas siempre y cuando el detective sepa la respuesta correcta a las 9 preguntas que le orientarán en su camino.
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WEBGRAFÍA
http://editorialdylar.blogspot.com.es/2011/12/por-que-escribi-los-cuentos-para.html
http://www.editorialyalde.com/ortografia/fjuegos.htm



 

¿Por qué los niños hiperactivos no comprenden las instrucciones escritas? Cómo descifrarlas.


 AUTOINSTRUCCIONES.jpgLos niños hiperactivos suelen comprender mal los textos o enunciados escritos de las tareas escolares por falta de atención e impulsividad, se "comen" palabras al leer o no realizan una lectura sistemática, leyendo todo el enunciado sin detenerse y tratando después de recordar los datos. Su impulsividad hace que perciban la información de forma incompleta, tienen pocas estrategias para analizarla, por lo que procesan una información incompleta y muchas veces errónea. No son objetivos en la autoevaluación de sus resultados y de las estrategias que emplean a la hora de resolver un enunciado, por lo que tampoco aprovechan los errores que cometen para mejorar su rendimiento. Sienten que obtener buenos resultados no está bajo su propio control y se desaniman o rinden con facilidad. Es por ello que, para realizar cualquier tarea escrita debemos conseguir que estos niños interioricen y utilicen pasos que les ayuden a organizar su pensamiento cuando se enfrentan a tareas de solución de enunciados escritos.

Para ello, debemos entrenarles para que utilicen como guía los siguientes pasos (autoinstrucciones), los cuales deben verbalizar y realizar antes de pasar al siguiente. A través de estas autoinstrucciones debemos conseguir que el niño observe y se sitúe en la tarea, lea el enunciado fragmentando la información, comprenda y realice la tarea parte por parte, revise lo realizado y por último se autoevalúe, felicitándose a sí mismo por el trabajo bien realizado o detectando en qué paso se cometió el error y tenerlo en cuenta para la próxima vez. 
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Procedimiento
  • Paso 1: se presenta al niño el dibujo de la figura de arriba con las autoinstrucciones y la ficha de trabajo. Para entrenar en la lectura sistemática de enunciados necesitaremos fichas con instrucciones en orden creciente de dificultad en cuanto a su procesamiento, variando el número de instrucciones y variables a tener en cuenta. Las fichas constarán de órdenes complejas en cuanto a su procesamiento pero no requerirán cálculos matemáticos complejos o el dominio de una materia escolar.
  • El niño, mirando el dibujo, lee la primera autoinstrucción en voz alta: "Primero miro y digo todo lo que veo". Después se le invita a describir lo que ve. La información debe ser precisa y bien organizada. En primer lugar haremos de modelo y después será el niño el que siga el procedimiento.
  • Paso 2: el niño lee el siguiente paso: ¿Qué es lo que tengo que hacer?, y debe responder en voz alta: "eso lo pone en la parte escrita".
  • Paso 3: después continúa leyendo, ¿Cómo lo voy a hacer?, y tal como le habremos enseñado, responderá: "leyendo por partes".
  • Paso 4: el niño vuelve a los dibujos de las autoinstrucciones: "Tengo que estar muy atento". Teniendo en cuenta que debe ser cuidadoso, procede a leer por partes. La estrategia de leer por partes consiste en leer el enunciado deteniéndose en cada fragmento de información significativa y trazando una raya vertical para no perderse. La instrucción se va ejecutando en la medida en que se lee cada fragmento. Para ello le decimos al niño lo siguiente: lee despacio, cuando encuentres alguna información, párate, rodea o subraya la palabra con un círculo que indique la acción o acciones para resolver la tarea, haz una raya vertical con el lápiz para recordar hasta dónde has leído y localiza la información en el dibujo. Ej. "Dibuja un cuadrado (1º)/encima (2º)/del deporte (3º)/que realiza el niño de más edad (4º)/ y rodea, con un círculo (1º), la última letra del deporte que practica el niño más pequeño". Haz lo que te dice en cada parte según la vas leyendo y no continúes leyendo hasta que hayas hecho lo que te indica primero. Cuando hayas terminado relee parte por parte y comprueba que lo que has hecho es exactamente lo que dice la instrucción.Si falla y no se da cuenta del error, no se lo haremos ver, le dejaremos seguir hasta el final y cuando termine él mismo deberá evaluar el resultado. Esta es la única forma de que tome conciencia de su proceso de pensamiento.
  • Paso 5: El niño vuelve a los dibujos: "¿Me ha salido bien?". Para saberlo debe releer el enunciado, parándose en cada fragmento señalado y comprobando si lo ha realizado correctamente. Después seremos nosotros los que le confirmemos si la autoevaluación que realizó ha sido correcta. Para ello, mantenemos la ficha de cara al niño y leeremos lentamente la instrucción, parándonos en cada fragmento de información y comprobando si el niño ha realizado aquello que allí figura. Para que el niño tome conciencia, si la edad del niño nos lo permite podemos hacer un esquema con el número de instrucciones y variables, pidiéndole que las identifique a medida que lee el texto. Podemos decirle que rodee con un cuadrado cada orden y subraye cada una de las variables (los elementos que podrían variar). No importa tanto el número de fichas realizadas como la mejoría en la ejecución y el tiempo de reflexión que el niño dedica a cada una de ellas. Es importante que al principio el niño verbalice en voz alta lo que hace a medida que realiza la tarea, de este modo tenemos acceso a sus procesos internos y es un buen método para trabajar la impulsividad, a la vez que aumenta la concentración y auto-organización cuando el niño debe analizar una información difícil.
Conocer las necesidades de cada niño.
Para ver cómo debemos trabajar con él las instrucciones escritas, primero debemos observar cómo el niño se enfrenta a la tarea. Debemos observar cómo analiza la información mientras lee, para ello presentamos al niño una ficha de evaluación correspondiente a su nivel educativo. La instrucción que debemos dar al niño es la siguiente: "Esta ficha es para ver lo bien que comprendes lo que lees. Lee el enunciado en voz alta y haz exactamente lo que te dice". Mientras el niño realiza la ficha, observe cómo lo hace y siga las siguientes estrategias en función de su conducta:
  1. Si mira o no los dibujos: Si el niño miró los dibujos antes de leer es que muestra un estilo reflexivo y debemos permitirle que mire antes de leer el enunciado, puesto que necesita esa información para entenderlo. Si por el contrario no miró los dibujos es que muestra un estilo impulsivo y debemos pedirle que describa todo lo que ve en la hoja a fin de que automatice este paso.
  2. Si el niño lee de un tirón el enunciado y trata de hacer lo que recuerda: significa que tiene un estilo impulsivo, bien porque no sabe que la información puede dividirse en partes más pequeñas y lee el enunciado como un todo, tiene demasiada fe en su retentiva o  puede que aun sabiendo que está mal, no lo relea para corregirlo ya que su baja tolerancia a la frustración se traduce en desánimo y abandono de la tarea. En este caso debemos enseñarle la estrategia de "leer por partes" que hemos descrito en el apartado anterior.
  3. Si el niño lee de corrido el enunciado, releyéndolo después una y otra vez: significa que el niño se encuentra con dificultades de organización. Puede realizar la tarea bien, pero pierde mucho tiempo y es probable que con tanto releer, al final, pierda información. En este caso debemos felicitarle por releer lo que cree no haber entendido y enséñele después el ahorro de tiempo que supone la estrategia de leer por partes.

BIBLIOGRAFÍA
Orjales Villar, I. "Programa de entrenamiento para descifrar instrucciones escritas." CEPE (2009).

¿Por qué los niños con hiperactividad tienen problemas con las matemáticas?



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Los niños con hiperactividad presentan grandes dificultades a la hora de abordar tareas de índole científico-tecnológica. Esto se debe a: su incapacidad para el procesamiento global de la información, falta de flexibilidad cognitiva, estilo de aprendizaje impulsivo y poco reflexivo. 


Concretamente su falta de atención genera un problema en el área matemática, por tanto, se debe detectar cuáles son los obstáculos con los que se enfrenta este alumnado para la realización de problemas matemáticos. Nuestra herramienta será la observación directa y sistemática de cómo realizan los problemas y estrategias que utilizan para resolverlos: errores que suelen cometer, si suele frustrarse, si se da cuenta de que opera mal o si,  por el contrario, cree que procede de forma adecuada, si se muestra seguro o , si por el contrario, pide ayuda constantemente. A continuación se especifican los errores más frecuentes asociados a las características de estos niños:
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Niños que leen el problema pero se saltan palabras o las cambian para dar sentido a algo que no comprenden: Este es un problema frecuente en los niños hiperactivos. Por lo general, proceden de forma impulsiva leyendo toda la información de una vez, sin analizarla a medida que la descifran. Comenzaremos por el entrenamiento en descifrar instrucciones escritas. Esto frenará su impulsividad y contribuirá a que puedan anotar los datos a medida que descifran el enunciado. Luego aplicaremos estas estrategias a los problemas de matemáticas enseñándoles a representar, a medida que van descifrando el enunciado, los datos del problema mediante un dibujo.
Niños que equivocan los datos al anotar la información en el papel: Éste es un problema que suele ir ligado al anterior. En este caso, los niños son lo suficientemente reflexivos como para leer correctamente el enunciado, pero siguen haciéndolo de corrido, sin detenerse a analizar lo que tratan de procesar. Estos niños manipulan los datos que recuerdan y los combinan en un intento de darles sentido. Por este motivo, equivocan con frecuencia la información que se agolpa sin sentido en su cabeza. Se empieza por el entrenamiento en descifrar instrucciones escritas para pasar luego al entrenamiento en autoinstrucciones, con el fin de enseñarle a organizar y comprender la información.
Niños que no entiende el problema a pesar de que lo leen correctamente: En ocasiones, podemos observar que un niño utiliza las estrategias del entrenamiento en descifrar instrucciones escritas (lee despacio y va anotando la información a medida que aparece) y aun así, no comprende nada. Puede suceder que su pensamiento sea poco abstracto, demasiado concreto, que tenga cierta dificultad para representar mentalmente la información que se deduce de los enunciados. Para comprenderlos necesitan poder palpar la información, es por ello que es conveniente representar los problemas de matemáticas con un dibujo, una interrogante a lo que me piden, pensar en qué operación utilizar, si no imaginar cómo lo haríamos en la vida real y pensar si el resultado tiene sentido.
Niños que no saben si deben sumar, restar dividir o multiplicar: Para ello asociamos el signo a la operación a través de un pequeño juego que les ayude a asociar cada operación: sumar (poner cosas), restar (sacar cosas), multiplicar (poner cosas muchas veces), dividir (repartir cosas). Utilizamos el juego "poner y quitar" para asociarlo: utilizamos una cartulina con cuadrícula y en 1ª fila se dibuja un punto negro. Se trata de poner o quitar fichas del cartón según indiquen los dados y gana el primero que complete su cartón. El objetivo es automatizar el significado de los signos que representan las operaciones matemáticas básicas para después llevar a cabo una generalización a la hora de interpretar los enunciados matemáticos.
Niños que entiende el problema, saben lo que tiene que hacer pero se despistan al calcular: Estos niños entienden el problema, saben lo que tienen que hacer (sumar, restar, multiplicar, dividir), pero olvidan las que se llevan o copian mal los datos al realizar las operaciones. Hay que concienciar al niño de que su problema reside únicamente en este punto, ¿Cómo? Utilizando las autoinstrucciones (paro, miro, decido-qué y cómo, atento, sigo (lo hago), repaso), para reducir la impulsividad. Cuando un niño ha realizado un problema incorrectamente y repasa su ejecución con la ayuda de las autoinstrucciones de Meichenbaum, descubre que ha realizado bien el primer paso (sabe qué debe hacer: paso 1), que sus estrategias para realizar el problema han sido correctas (sabe cómo hacerlo: paso 2), pero ha procedido de forma impulsiva y desatenta (no ha tenido en cuenta que debe estar atento y tener en cuenta todas las posibilidades: paso 3). La estrategia a seguir será: recordar que debe estar muy atento en ese momento del problema. También podemos representar "las llevadas" a través de dibujos y si se le olvida el signo por despiste colorearlo siempre del mismo color.
Niños que suma con los dedos y muy lentamente: Si queremos desarrollar el cálculo mental, debemos hacer que memoricen sumas sencillas, para esto se pueden utilizar distintos juegos. Podemos utilizar un taco de fichas de archivador de color blanco, o confeccionar hojas con sumas simples para luego cronometrar el tiempo que tarda el niño en hacer cada fila. Al repetir el mismo grupo de operaciones todos los días, el niño podrá ver si va reduciendo el tiempo. También podemos utilizar una tarjeta y colocar una sola operación matemática y por el reverso el resultado. Barajar las tarjetas y tratar de asociar esos números con el resultado, de modo que sea rápido para automatizar el cálculo y que se fie de su memoria, dejando de contar con los dedos.
Niños que no saben las tablas de multiplicar: Procederemos a ayudarlos a memorizarlas de corrido utilizando canciones o soniquetes, para luego practicar con el mismo sistema de tarjetas del apartado anterior.
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BIBLIOGRAFÍA
Orjales Villar, I. "Déficit de atención con hiperactividad. Manual para padres y educadores". CEPE (2011)
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¿Cómo ayuda la Representación Visual en Matemáticas en niños con Hiperactividad?


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Lo niños con hiperactividad manifiestan un déficit de memoria y procesamiento auditivo, el ejemplo más claro son las tablas de multiplicar, donde encuentran una dificultad específica para mantener la información numérica en la memoria de trabajo. Para facilitarles la comprensión es necesario utilizar la vía visual y manipulativa, desde la cual puedan mejor comprender y memorizar lo aprendido.


Cuando la hiperactividad viene asociada a inmadurez general, podemos observar dificultades para realizar operaciones abstractas. Estos niños pueden solucionar problemas matemáticos de igual dificultad que los niños no hiperactivos siempre y cuando se les enseñe a representar gráficamente los problemas matemáticos, mediante un dibujo por ejemplo o manipulación de objetos y juegos para poder así operar con datos concretos visuales o táctiles, reduciendo el nivel de abstracción necesario para su resolución. Podemos encontrar los siguientes métodos:
1. Representación gráfica de problemas matemáticos: podemos utilizar la representación gráfica de problemas de matemáticas de cierta dificultad para su mejor comprensión. En ocasiones, los niños hiperactivos tienen dificultades de abstracción que pueden resolverse con este tipo de técnicas. Ej:" Un vendedor de frutas encargó 6 cajas de naranjas. Cada caja contenía 24 kilos y cada kilo le costaba 50 céntimos. ¿Cuánto debe pagar si por el transporte le cobraban 1.000 céntimos?.
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2.- Materiales manipulativos "Miniland Educational": Las actividades que acompañan al material de manipulación "Base 10" consta de 24 fichas progresivas. Con estas fichas el niño descubrirá la descomposición del número, las operaciones (suma, resta y multiplicación) y las comparaciones y equivalencias entre unidades/decenas/centenas/millar, así como la visualización de las fracciones. De esta forma, los niños podrán abordar estas nociones pasando primero por la manipulación para avanzar hacia la abstracción.
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3.- Material manipulativo "las regletas de Cuissenaire": son un material matemático destinado básicamente a que los niños aprendan la composición y descomposición de los números e iniciarles en las actividades de cálculo, todo ello sobre una base manipulativa.
4.- Material manipulativo "ábaco": El material consta de un ábaco formado por 5 columnas y con un completo surtido de formas y colores acompañado de interesantes actividades para ejercitar la identificación y el aprendizaje, realizar clasificaciones y seriaciones.
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5.- Material manipulativo "arco": Es un método de enseñanza auto-correctivo, de origen alemán cuyas iniciales corresponden a Aprende, Repite, Corrige. Desde un punto de vista pedagógico, es un ejercicio psicomotor que desarrolla la psicomotricidad fina, agudiza la concentración y la memoria y favorece el trabajo mental a través de la percepción visual, trabajando diferentes áreas de conocimiento en varios niveles. En este caso podemos encontrar actividades de matemáticas: pruebas para practicar y ejercitarse en el cálculo, profundizar en las diferentes operaciones matemáticas de forma divertida.
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BIBLIOGRAFÍA
Orjales Villar, I. "Déficit de atención con hiperactividad. Manual para padres y educadores". CEPE (2011)
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Fuente:  FUNDACIÓN CADAH